martes, octubre 10, 2006

Ventura, destino o azar...

Mientras que muchos, en el país, disfrutaban de un fin de semana largo, y merecido, nosotros dábamos la vuelta y media, literalmente, al almacén pues los tan esperados tres días de inventario habían llegado: Sábado, Domingo y Lunes fueron los días señalados para llevar a cabo tan dura tarea. Muchos de mis compañeros ansiaban tener entre sus manos un scanner (computadora portátil) pues era el boleto para agenciarse 50 soles por día, para los demás, simple apoyos, sólo nos corresponderían 30 soles, obvio que esta cantidad resulta bajísima que si nos hubieran pagado por un día normal de trabajo y el dominical correspondiente pero apelando a una serie de triquiñuelas la service optó por licenciarnos por tres días..., es decir, nos daban descanso no pagado por tres días y nos contrataban por tres días para el inventario ahorrando mucho dinero.

Fuimos citados para el primer día de inventario a la siete de la madrugada..., levantarme una hora antes de lo acostumbrado me resultó una verdadera tortura china. La cola para ingresar al almacén se fue acrecentando según pasaban los minutos. Tuvimos que esperar a que saliesen el personal ex-profesamente contratado para trabajar de noche, alrededor de 200 personas entre conocidos y otros nuevos, para recién entrar a las 7:30 aproximadamente. El baño donde están los casilleros estaba repleto de gente. Los casilleros estuvieron a punto de venirse abajo y yo sólo pude sacar mi polera de trabajo y esperar a que todos saliesen para poder cambiarme con calma, nunca me han gustado las multitudes ni los apretones. Fui el último en llegar a la zona de trabajo. Se formaron dos grupos la de los antiguos y la de los nuevos. Los antiguos se sentían seguros en recibir un scanner mientras que nosotros estábamos resignados a cumplir las labores de apoyo. La espera para el inicio del inventario se hacía larga y algunos para no aburrirse contaban chistes o jugaban con los teléfonos haciéndose bromas muy pesadas. La orden para ir al lugar de concentración llegó pasada las nueve. Se formaron muchos grupos llamándonos uno por uno. Los antiguos de la zona fueron llamados primero pero al recibir la hoja con las intrucciones se llevaron una mala sorpresa pues todos iban de apoyo. Todos los nuevos, entre los que me incluyo, también fuimos incluídos como apoyos a excepción de "Maranguita" que fue seleccionado como el único lector o usuario de un scanner para envidia de todos.

Mi grupo fue enviado al sótano, éramos alrededor de 50 personas de diferentes zonas y fuimos asignados a contar y verificar toda la mercadería del sótano. A mí me tocó revisar vajilla. Al viejo Silas y a mí nos tocó un pasillo con cajas apiladas muy alto. Avanzábamos muy lento por lo pesado de las cajas, a la una de la tarde apenas había avanzando la tercera parte de un lado del pasillo que tiene dos lados. Para el final del día sólo completamos un tercio más. Estaba agotado y apenas llegué a casa me fui a dormir. Para el día siguiente tenía como compañero de trabajo a Bric. Nos correspondió el mismo pasillo que el día aterior habíamos trabajado con el viejo Silas. Ahora teníamos que dejar todo listo para que el lector pasase el scanner por cada una de las cajas de las locaciones y como las cajas estaban "amarradas" teníamos que desarmar las enormes y pesadas torres hechas de cajas para volver armarlas. Había una que medía más de seis metros con cajas llenas de copas de cristal. Cuando la ví no quise subir pero a insistencia y para que no se burlase de mi temor Bric tuve que hacerlo. Tenía miedo que las cajas no soportaran mi peso y cediera pero Bric que conocía muy bien esa zona pues había trabajado en ella más de dos meses y me dijo que hasta su peso soportaban... Dicho y hecho, Bric, con más de 80 kilos de pesos, un tipo realmente muy fuerte y con la contextura de un toro, subió hasta los más alto de la torre. Yo seguí sus pasos y prontamente me acostumbré a las alturas... Nos tocó ser apoyos de Flavio, un chico altísimo y estudiante de filosofía de la Universidad de San Marcos. Flavio, tiene una manera muy particular de plantear sus preguntas que te hacen pensar en una respuesta más de dos veces, cuestiones simples que muchas veces dejamos pasar por la costumbre pero que, sin embargo, no nos hemos detenido a pensar un instante. El trabajo fue lento, delicado y muy sacrificado. Al final ya no éramos tres en el pasillo sino cinco pues vinieron en nuestra ayuda Walt y Noria quienes me fastiaban poniendo en evidencia mi frágil contextura... Cuando Flavio estaba a punto de scanear las dos últimas cajas el sistema falló... ¡Fatal! ¿Tendríamos que desmontar por segunda vez aquellas enormes torres para volverlas a armar? Teníamos que esperar unos segundos para ver si el sistema había guardado la información. Para trabajar con éstas torres de cajas teníamos que hacer una labor con el mismo criterio de las torres de Hanoi... Para suerte nuestra el sistema había guardado la información con cada una de las cajas...

El tercer día fue de total jaleo... No había mucho que hacer así es que nos dedicábamos más a conversar y bromear que a trabajar mientras esperábamos a uno de los cien lectores que scaneara la mercadería ya revisada y contada. Salimos a las cuatro de la tarde del lunes. Compré tres películas para espectar con tranquilidad: "Sueños de fuga" con Tim Robbins y Morgan Freeman, "La Naranja Mecánica" de Stanley Kubrick y pensando en mi pequeño sobrino, aficionado a los dinosaurios, Jurassic Park. Me contacté con algunas amigas a través del MSM y me dejé vencer por el sueño para reiniciar mis labores al día siguiente... Hoy, martes empieza la firma de contratos, algunos que ya firmaron estaban muy disgustados pues sólo han firmado por un mes, supongo que mañana firmaré el mío sólo espero, como todos aquí, quedarme hasta fin de año pero sólo me queda esperar lo que la ventura, el destino o el azar me tenga preparado...


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