viernes, diciembre 08, 2006

"¿Quedamos como amigos?"

Nuestros cuerpos entrelazados, sudorosos, brillantes, se movían al ritmo de una pasión, enturbiada, sumida en el hastío y en la cruel rutina de la que he huído toda mi vida. Ya no era lo mismo. No era la primera vez que estábamos juntos, definitivamente no, pero sería la última... No hallaba la frase correcta para decirle que ya no sentía lo mismo que antes, que aquella magia que hacía palpitar mi corazón se había esfumado de la misma manera como apareció aquella noche que, entre balbuceos, dudas y silencios interminables, le dije que me gustaba...

En nuestros largos paseos por las calles de Los Precursores le decía una y otra vez que me gustaba. Ella tomaba con cautela mis palabras y me pedía tiempo al tiempo y que sólo la paciencia determinaría al final el inicio de una historia entre los dos... Motivado por el ímpetu de mis años insistí tanto que teminé por convencerla, a ilusionarla, a que mis palabras sonaran como arrullo en sus oídos, a confiar y entregarse plenamente a un amor sin amor, de palabras vanas, a una relación más física que espiritual y como no se puede desligar una de la otra el final era previsible. Me enamoré de la forma y no del fondo y cuando caí en cuenta de esa realidad tuve que dar marcha atrás y tragarme mis propias palabras. "Cada vez que me buscas es sólo para acostarme conmigo...", me dijo en más de una ocasión pero yo le decía que me gustaba por su espontaneidad, su alegría, su desenvolvimiento y que era mi contraparte perfecta pero cada vez que repetía las misma palabras éstas me sonaban terriblemente vacías...

Hacíamos el amor dos veces por semana. Nos encontrábamos en el mismo paradero y de ahí enrumbábamos al hostal de paredes encaladas. Se mostraba sonriente. Besaba sus hombros y pechos con frenesí. Su piel suave, sus senos palpitantes, su vientre siempre desafiante y a la espera del deseado tirano despertaban mi líbido hasta niveles inconmensurables. Le hacía llegar a las nubes, al sétimo cielo, al paraíso esquivo... Sin embargo, aquella vez fue distinto... Bajo una ténue penumbra podía verle los ojos brillantes , y ella pudo notar la tristeza en los míos y me preguntó que si tenía algo que decirle. Parecía preparado para algo, ¿era quizás su sexto sentido en acción o era clara, desnuda, mi intención? Me mordí la lengua cobardemente y le dije que "nada". Nuestro encuentro fue silencioso, la tarde-noche era quebrada por tibios escarceos. No tuvo que exprimirme el cerebro buscando la mejor salida pues ella me facilito las cosas: "¿Quedamos como amigos? y yo le dije que: "Sí...".



domingo, diciembre 03, 2006

Desayuno Navideño


La celebración adelantada por Navidad estuvo espléndida salvo por algunos imponderables detallitos que pusieron de mal humor, y con razón, a más de uno pues no alcanzaron a desayunar y tuvieron que conformarse, a regañadientes, con un poco de bebida gaseosa por la mañana... Todos fuimos citados a las seis y media de la mañana; cuando llegué, cerca de las siete de la mañana, ya un enorme grupo se hallaba dentro a la espera de ganar una ubicación en las mesas, ex-profesamente, preparadas para el desayuno navideño. Fui al baño a ponerme las botas para completar mi uniforme cuando y salí me uní a mi grupo de amigos entre los que se encontraban Bric, Tito, Charapa, Parko, Aldo y otros que fueron apareciendo de espaciada y progresivamente.

Cuando dieron la orden para ingresar a la parte de la explanada acondicionada para la recepción todos se agolparon por ingresar. En la entrada una linda señorita, alta, con una carita de ángel, aunque, para mi gusto, demasiado delgada que vino a mi mente la palabra "anorexia" y ataviada con un vestido largo recibía los boletos y los introducía en una ánfora para el posterior sorteo. Apenas ingresamos nuestro grupo se partió y nos acomodamos en mesas distintas. Perdí de vista a muchos de mis compañeros. En mi mesa estuvieron Walt, Robert, Eddy y algunos chicos nuevos de otras zonas.

Un maestro de ceremonias con una voz estereofónica y un discurso cuadrado acompañada de una chica que había visto en televisión, para variar delgadísima, fueron los encargados de animar la velada que se inició con un breve discurso del Sub-gerente que tenía como tema el sentido de la Navidad, un discurso para mi apreciación dotado de enormes muestras de egolatría... Los maestros de ceremonia invitaron, como inicio del espectáculo, al cómico Hugo Salazar que con su humor fino y una rutina muy bien elaborada hizo las delicias del público asistente, todos reíamos, a mandíbula batiente, con sus "alucinaciones" mordaces de la "realidad peruana" y chistes de salón que dejaron pensado a varios incautos. Una manera muy agradable de despertar. La mesa que se hallaba llena de cubiertos, tazas y vasos se fue cubriendo de a pocos con cajitas blancas y una panetón pequeñito. Un cafecito caliente acompañó al sánguche que venía en la cajita. La mesa cercana se encontraba a la espera del desayuno y así continúo hasta casi el final...

Un grupo de chicas que trabajan en las oficinas administrativas desarrollaron una coreografía a ritmo de reaggeton. La verdad es que si el show de Hugo Salazar estuvo muy bueno por el fondo, el baile de las chicas estuvo muy bueno por la forma... Hermosas chicas, de lindas formas se movían frenéticamente al ritmo del pegajoso baile. La flaquita de cabello corto con una remera blanca que ponía al descubierto sus encantos captó mi atención. Se presentaron posteriormente dos representaciones: una se supone que humorística y otra un tanto dramática que no caló en mi gusto. La representación dramática que hago alusión estuvo representada por un chico y teniendo como recurso el monólogo e imágenes efectivistas me llevaron al fondo del patetismo extremo... Para cierre del show estuvo Guajaja que apelando a su ritmo y desvergüenza escénica, desbordante alegría terminó por despertar a todos. Nos "obligó" a pararnos y a bailar y aplaudir, bajó del escenario y pedía a la gente que bailase y si no lo hacían le decía, para deleite de la mayoría, "baila mielda...". Se paró frente mío para que bailase pero yo no bailo ni sobre brasas calientes y lo único que hice fue aplaudir hasta que la figura de ébano se moviera a otra parte. Las chicas sacaron a bailar a la plana mayor. Guajaja buscaba a chicos de color para que lo acompañen al escenario a bailar. Freddy, con un rictus de "¿por qué a mí? subió al escenario a dejar en evidencia sus dotes para el baile e incluso la morena, de prominentes formas, fue "elevada" al escenario y dio cátedra de como mover el "esqueleto" y demostrar que, sin importar las leyes de gravedad, todo negro tiene su ritmo. Con impresionantes movimientos de cadera, a pesar del sobrepeso, despertó la atención del público. Para finalizar el desayuno y cerca de las diez de la mañana, con algunos molestos por no haber alcanzado a desayuna, el gerente nos dirigió algunas palabras desde un punto de vista más empresarial...

Si me preguntan que es la Navidad yo diría que la Navidad es compartir, en un sentido amplio, poco, mucho, lo mejor...


jueves, noviembre 30, 2006

"Jueves de negro..."

El nuevo uniforme de trabajo incluía un polo negro como presagio de un día nefasto; si algunas veces sentí presión en todo este tiempo que vengo laborando aquí, todo ello no pasó de ser una simple ejercicio para lo que nos tocaría experimentar el día de hoy. Ya Tito nos había puesto al tanto, a través de sus remembranzas a la hora del almuerzo, de aquellos días en los que el trabajo era más que trabajo, casi un castigo... Hoy todo se puso cuesta arriba, hasta yo mismo me desconocí gritándole a Walt por su poco tino a la hora de pedir las cosas, pues el no pide, bueno algunas veces sí, las cosas por favor sino que lanza una crítica destructiva como para elevarte el nivel de la sangre más arriba de la frente y que si no le haces caso no hace que más que continuar mordiéndote en la paciencia como perro tras su presa. Flavio, un chico que vino apoyarlo, con una sonrisa amable y en un tanto tranqui me preguntó por qué había renegado en la mañana, no le dije nada pues no no vivo de rencores...

El miércoles antes de la hora del amuerzo, un poco tarde por cierto, me encontraba haciendo una larga cola para recoger el nuevo uniforme, hice una mala elección con la talla del pantalón pues había pedido una más grande pero como todos cambiaban de talla la hora de dejar el vale no tuve problemas para pedir una talla menos, 48, e intercambiarla por la 46 que Robert había pedido y que le quedaba muy estrecho. Pasamos al comedor a golpe de tres con treinta y en menos de media hora ya estaba de vuelta en el trabajo aunque apoyando a otra zona. Creo que jamás me había divertido mientras trabajaba. Antes era muy frío y centrado a la hora de trabajar pero ese día estuvimos jugando lanzando bolsas de basura o cajas vacías como para levantar el ánimo y hacer el trabajo menos oneroso. Aunque una gracia estuvo a punto de costarme caro pues al levantar una caja para tirársela al loquito Irving una de las puntas de las de la tapa impacto certeramente en mi ojo derecho. Estuve en el baño como cinco minutos tratando de calmar con abundante agua la molestia en mi ojo pero no fue suficiente, ese día salimos a las 8 y media con los dos pantalones y los tres polos que formaban el uniforme de trabajo para esta temporada.

Hoy, me vine vestido con el pantalón jean y el polito oscuro mangas cortas. Llegué algo tarde y me costó trabajo encontrar buenas herramientas de trabajo así es que los primero minutos no pude avanzar mucho. Tuve que apelar a mi verbo, que carece de convencimiento a la hora de hablar, para conseguir un pato mecánico, solo allí pude desarrollar una labor casi normal pero como todo camino tiene piedras en este camino enormes rocas que me ocasionaron más de un tropiezo... Llegaban cantindades ingentes de mercadería que en más de una ocasión me encontré saturado y por añadidura tenía que soportar las pataletas de Walt pues me hacía responsable de una caja perdida entre mil que había llevado... La mercadería parecía que nunca se iba acabar ya daban los dos y media de la tarde y no se daban visos de acabar y tuve que darme una escapadita al comedor pues ya sentía mi estómago vació y sus paredes pegadas entre sí. En menos de cinco minutos devoré un enrollado de hot-dog y bebí una gaseosa lo más rápido que pude frente a Durán y a Francia que devoraban un suculento menú... De vuelta a la chamba y toda la vorágine en pleno fragor sin una luz al final de tunel. Veía rostros demacrados y convulsos por hambre y cansancio pero aún así la responsabilidad estaba por encima de todo y pudimos dar por terminado el trabajo a las cinco con treinta, es decir con más de cuatro horas y media de retraso. Al finalizar el día se produjo un hecho que no puedo dejar pasar pues estuve muy cerca para verlo todo: Un encargado responsable de recibir la merca se quejaba a viva por la forma en que habíamos enviado la mercadería que el siempre impavido Parko no tuve a bien mandar a la mierda... La cosa pareció ponerse fea cuando dicho encargado trató de encarar a Parko y éste rehuía a sólo mirarlo pues creo que a los cinco segundo que lanzó merecidamente a la mierda al prepotente encargado había reparado en las consecuencias que esto podía acarrear. Dicho encargado le preguntaba su nombre pero ignorado por Parko y tuvo que intervenir nuestro encargado para poder el agua en su cauce normal.

A la salida Bric, el inefable Irving y yo, sin almorzar, fuimos a cobrar nuestro sueldo de cada fin de mes, cuando salimos de la agencia llegaron Tito y Robert. Enfilamos al Tottus para saborear cualquier cosas que fuese comestible. El Loquito estuvo como siempre conversador y "amenazante". Recorrimos luego el centro comercial, pasamos algunos minutos en la sección de libros, el Loquito me dijo que había leído varios de los títulos que allí habían y cuando pasamos por la exhibición de colchones no tuvo el menor reparo que tirarse de espaldas sobre un suave colchón para sorpresa de algunos presentes. Algo cansados por el agitado días nos dirigimos a nuestras respectivas casa.


martes, noviembre 28, 2006

"Hoy..."

Una de las cosas que detesto en las personas, y por qué no en mí mismo, es la inconsecuencia y la hipocresía, en cualquier orden... Todos los días lidio con personas con personalidad dispar y me resulta imposible determinar un patrón de comportamiento en ellas. Dicen que los hombres son animales de costumbres y de circunstancias... Por ejemplo, este día, cambié de humor, radicalmente, en un par de ocasiones... No siempre pero muy seguido (je je) detesto a Walt cada vez que trata de imponer sus ideas más con el hígado que con la razón y yo en lugar de actuar diplomáticamente lo ignoré, hoy, olímpicamente aunque no dejaron de escaparse de entre mis pensamientos y labios algunos "ajos y cebollas". Definitivamente, no van conmigo las personas que por quedar bien tratan de desmerecer el esfuerzo de otros, no hablo de zancadillas sino de que no reconocen los esfuerzos en la misma magnitud con que se tratan los errores.

Recuerdo que en un anterior empleo, estaba apoyando a una joven contadora en un negocio que había puesto un primo mío, una de las pocas personas que se arriesgó a montar un negocio propio en el Perú pero que al final no caminó... Hablaba de esta joven contadora cuyo nombre era Tania a quien le tengo un particular afecto y mantengo un imborrable recuerdo. Al principio no parecí caerle bien pues se mostraba fría y distante. Cada vez que le decía algo contestaba con un apagado e incrédulo "¿sí?" mientras bajaba los párpados en un actitud que parecía decir: "Me aburres, no molestes...". Los días pasaron y poco se fue estableciendo un buen nivel de confianza. Yo le platicaba las cosa que me sucedían fuera y en casa y ella a su vez me contaba las suyas. Ella se encontraba de novia con un chico de su misma especialidad pero se mostraba dudosa sobre dar el siguiente paso, el matrimonio, para los mal pensados. Me convertí en una especie de confidente. A pesar de que existen ciertas y estúpidas barreras sociales éstas quedaron a un lado porque yo no me sentía ni más ni menos que ella y si me preguntaba algo, ella, sabía que iba a obtener una respuesta directa y sincera. La perfección no existe y menos cuando somos tan propensos al error y caer con facilidad en el prejuicio. El trabajo era duro y ella sabía como motivar al personal. Era un depósito de cera y lejía y en más de una ocasión la vi moviendo mercadería como dando el primer paso y el resto la seguíamos sin desentonar, luego ella salía muy elegantemente de la labor, sin haberse mantenido en la zona de trabajo más de cinco minutos, para volver a su escitorio, mientras que nosotros seguíamos con la faena, ¿genial, no? Se comportaba como una amiga y uno no puede fallarle a una amiga, ahora el trato era distinto y cada vez que me hablaba de sus cosas con Ricardo, su novio, se le encendían sus ojos y veían sus pestañeas abanicarse constantemente o cuando discutía con él le brillaban los ojos...

Si bien es cierto que en un ambiente de trabajo lo importante es mostrar un buen desempeño esto no debe significar pisar la cabeza de otros... Será una cuestión de educación o no estar acostumbrado a llevar la batuta de un grupo. Yo pienso que es mejor sugerir con educación y amabilidad que mandar, todos somos personas inteligentes y sensibles y juega un papel muy importante la motivación y la muñeca con que se maneja al grupo.

Esta tarde después de haber acabado el trabajo, a golpe de casi las tres de la tarde para variar, estuvimos departiendo animosamente. Walt trató de mandar uno de sus dardos asesinos pero creó que al final comprendió que "hay cosas que se quedan en la cancha" (¡Cielos!, soné a Ricardo Belmont con una de sus paliativas y acomodaticias pastillas). Estaba la señora de la AFP y la asistente social, la flaquita de los ojos soñadores que anunciaba su partida pues ya no nos hará agradable compañía los martes y viernes como era costumbre pues otra persona hará sus labores. Los chicos me estuvieron "cargando" con lo de la pose vallejiana de la foto de este blog y hasta que se habría "hecho realidad" el rumor que dando un click sobre mi imagen lanzo un batiente parpadeo de pestañas mientras mi mirada se clava sobre la bragueta de alguien... Je je je. Definitivamente, tienen mucha más imaginación que yo. A insistencia del grupo y como despedida a la asistenta Walt contó el chiste del techo que no voy a repetir porque me falta gracia y que al finalizar de contarlo todos celebramos, yo partí como alma que lleva el diablo apenas terminó de contarlo pues ya se me había terminado el tiempo del refrigerio por varios minutos.

Ya dentro formamos una buena dupla de trabajo con Walt olvidando viejas rencillas. Como siempre el loquito Irving estuvo profiriendo sus "amenazas de muerte" que me mataban pero de risa...


domingo, noviembre 26, 2006

"La Sexualidad en el Almacén" (Parte 1)

La falta de seguridad, refiriéndome a su sexualidad, en las personas les obliga a proyectar sus propios temores y dudas hacia otras, personas, de su entorno, haciéndolas víctimas de agresiones de índole sexista... O porque se piensa que tocar abiertamente el tema de la sexualidad, desde un punto netamente machista, los hace más machos que el resto...Y poniendo de antemano el parche diré que no me siento víctima del juego donde "el que se pica pierde" en el que las bromas dirigidas a mí con respecto a mi sexualidad no me afectan, puedo sonreir pero no comparto ni me identifico con los comentarios mitad joda, mitad mala leche dirigidos a mi hombría o a mi falta de ella... Al final todos son cogidos como punto para bromas pesadas aunque últimamente me convertido en el point preferido. Soy hetero por naturaleza y eso no hay vuelta que darle así es que los comentarios dirigidos a mi persona por mis compañeros algunos tendenciosos, otros simpáticos, en todo caso no exentos de malicia, los tomo con el mejor sentido del humor posible, y de quien viene, pues no voy a ir desvirtuando rumores, replicando insinuaciones cuando sé que sólo lo hacen para no aburrirse en un ambiente de extenuante y stressante trabajo.

A veces les doy tema de conversación cuando les digo a algunos de ellos que salgo con una bailarina, de formas espléndidas, de un night club y ahora resulta para todos que soy chonguero o que tengo la líbido descontrolada porque tengo en mi lista de amigas a una chica "buena" de la mala vida o a una chica "mala" que está "muy buena". Incluso, por caminos que sólo Dios conoce, la noticia llegó a los oídos de mis dos encargados para los que resulto un asiduo visitante de antros de mala muerte... Já. Supongo que así se hacen la noticias sobre todo cuando vivimos en un país con muy poca actividad intelectual y en donde el deporte de los rumores resulta el mejor mecanismo de catarsis.

Con Bric tenemos una gran amistad, trabajamos juntos, formamos un buen tándem de trabajo, o dupla, pero para el resto somos amantes... Já. Sólo sonrío y hago oídos sordos a las jodas y bromas directas de Roger quien dice haber ampayado juntos compartiendo de una hamburguesa tomados de la mano... Já. Lo que no hay duda es que mis compañeros demuestran tener una enorme imaginación que ya desearía tener. O como por ejemplo Walt que al enterarse que poseo este página que incluye una fotografía en pose vallejiana ha inventado la historia que al hacer click sobre esa imagen aparece otra donde guiño un ojo y muestro el comienzo de la raya del trasero... Já. Sólo sonrío. Siento que el "enemigo" no está altura del conflicto y caigo con facilidad en el "maleteo" cuando llamó a Bric "Peludita" por la impresionante vellosidad que muestra en todo el cuerpo y que se ha convertido en la obsesión de mis compañeros ya que varios están a la espera que se quite el polo de trabajo, a la hora de lavarse en los servicios higiénicos, y pegarle un sticker adhesivo en su pecho, espalda o brazos y verlo padecer tratando de retirarlo no sin antes perder una importante mata de vellos. Lo bueno de Bric es que tiene un sentido del humor a prueba de balas y con eso ha adquirido una gran confianza con el resto de "antiguos" de la zona de trabajo.

Otro de las temas favoritos es tomar a la hermana, del otro, como escudo o salida: "¿Por qué estás con esa cara?" y la respuesta indefectiblemente será "¡Pregúntale a tu hermana...!". Supongo que es nuestra forma de exteriorizar tensiones y carencias. Le tengo especial animadversión a Aldo, un diminuto trabajador con la líbido de un cuy en celo pues pasa de los dichos al hecho y a pesar que trato de mostrarme la mayor parte del tiempo serio en mis funciones se extralimita y me hace tocamientos incómodos. Hacerle entender mi molestia sería imposible pues tiene una coraza ante lo que piensen o sientan los otros. Un pensamiento muy egoísta como he podido notar.

Y olvidaba mencionar a Irving cuya frase favorita "Chivito" se ha convertido en una clásica dentro del grupo de nuevos. A todos los trata de "chivitos", "cabros" o "chimbombos" supongo que es una forma rudimentaria de sentirse más macho de lo que en realidad es e incluso me ha dedicado un post en un blog que acaba de crear...

Ayer viendo la lista de mis contactos y repasando los mensajes que tienen incorporados en sus MSM, no me topé esta vez con los clásicos poemas cursis o partes de canciones sino con un mensaje que me hizo abrir los ojos... James, trabajo conmigo más de dos meses en otro almacén y era el punto preferido para las bromas pesadas. Todos lo tildaban de "Mariquita" e incluso había algunos más avezados que le preguntaban a boca de jarro si era gay y él a veces se molestaba. Viendo en su dirección de correo me topé con este mensaje que me deja algunas preguntas en el aire...

charapa2



¿Podría un chico gay decir abiertamente que lo es en una sociedad tan machista como la nuestra? Veo a diario el caso de Freddy, el chico moreno que les hable una vez, con el cuerpo de boxeador y la delicadeza de una flor, que cada vez que pasa por algún lugar del almacén es silbado a más no poder o molestado con gritos y demás palabrotas que el toma de la mejor forma... Mal que bien yo no hago demasiados juicios a la hora de elegir a mis amistades.


jueves, noviembre 23, 2006

"Los containers y yo..."

container


Un container o contenedor según la definición de Wikipedia es un recipiente de carga para el transporte aéreo, marítimo o terrestre... "¡Chanta! ¡Chanta! ¡Chanta!", es el grito que rebota entre las paredes y hasta el techo del almacén, quien emite el estentóreo y nada sutil llamado es el tío "Lobo" azuzado por unos cuantos de mis compañeros que son de la opinión de que yo huyo, me escapo, me "orino" al ver un container y como epílogo al laaaaaaargo e inacabable llamado resuenan unas terribles risotadas del propio tío relamiéndose por su gracia. Yo escucho y sólo sonrío y no voy corriendo como las personas que están bajo el cargo del tío pues mi principal responsabilidad se halla en la zona de recepción de mercadería y sólo cuando no hay nada a la vista tengo que ir a apoyar en las descargas de éstos enormes contenedores que pueden traer en sus entrañas desde pequeñas cajas con juguetes, televisores de 21 y 29``, hasta equipos de gimnasio que harían renunciar a quien no está acostumbrado a las faenas duras.

Lo más pesado que me ha tocado, descargar, en todo éste tiempo han sido televisores de 21 y 29``, hay quienes disfrutan de los apuros en los que caigo al soportar sobre mi débil contextura la pesada carga de uno de éstos artefactos. Definitivamente, por una cuestión de biotipo, no estoy hecho para la carga pesada y hago lo más práctico y lo que el sentido común me recomienda para éstas circunstancias que es coger un "pato" con el que traslado los televisores con un mínimo de esfuerzo. Una vez me mandaron a contar los televisores que iban saliendo de un conainer y me jodían diciendo que "no te vayas a lastimar sosteniendo el lapicero"...

Anteayer, mientras arreglaba nuestra zona de trabajo el tío "Lobo" y algunos de mis compañeros estuvieron pidiendo a voz en cuello mi presencia en uno de éstos containers y seguí el consejo de que no hay peor respuesta que la indiferencia a las palabras necias y dichas en joda. Se cansaron de gritar y no me llamaron más.

Éstos días, en la zona, el trabajo ha estado sobrecargado y aún así hemos logrado vencer al vendaval de proveedores y mercadería a la que tenemos que hacer control de calidad. Hasta la semana pasada contábamos con apoyo de personas que trabajan en otras áreas pero ahora tenemos que arreglárnolas para la tarea contando apenas con una ayuda mínima y por horas. El mércoles fue un día con mucho movimiento, ese día sudé tanto acarreando la mercadería a la zona de revisión que terminé con los pantalones y la polera mojada, la faja que llevo en la cintura aporta su cuota de arena en mi deshidratación diario, por lo menos me ayuda a no perder la línea y eliminar los molestos rollitos que otras personas a mi edad ya muestran sin el menor enfado.

Esta mañana a primera hora me mandaron a descargar un container pequeño que contenía pantalones y ternos, la tarea no fue dura pero sí muy aburrida, inmediatamente tuve que volver a la zona a lidiar con el enorme volumen diario de mercaderia y que tiene que estar listo sí o sí antes de la una, sin embargo recién terminamos a las tres, aunque a mí y a otros más nos mandaron a comer antes. Al volver del almuerzo aún habían containers en espera. Era uno que contenía muebles y que a pesar de los ojos incrédulos y las risas tendenciosas de algunos de mis compañeros pude desenvolverme sin ningún apremio...

Por otro lado, recibí la invitación de Irving, el chico más "loco", en el sentido estrictamente literal, de la zona para su fiesta de cumple en la discoteca "Planet" de Villa el Salvador. "El Loco" se ha convertido en mi más importante cancerbero en el almacén. Sus frecuentes "amenazas de muerte" me producen arcadas de risas, así como su más célebre palabra: "Chivito" que tomo más a gracia que como una grosería a todas luces. No sé si pueda ir, no vivo cerca y además lo va hacer en viernes y el sàbado todavía hay trabajo. En todo caso, este fin de semana no va a ser nada tranquilo para mi tranquila y aburrida vida pues le hice hice una invitación a Lady, una buena amiga, para pasar la noche juntos, me dijo que lo iba a pensar y que la llamara el viernes por la noche...



sábado, noviembre 18, 2006

"Sin razón, ni principio, ni final..."

Al parecer, y recalco, al parecer, por fin nos van a pagar horas extras... Pero no puedo evitar mostrar ciertas reticencias al respecto... En los últimos meses "hemos hecho" horas extras que fueron "matadas", inmisericordemente, en el mismo mes con salidas antes de la una de la tarde, en las últimas semanas de cada mes o a través de días de descanso, con la bendita fórmula de la compensación. Es decir, un día podemos trabajar hasta las 9 o más de la noche y otro día almorzar en casa, todo encajando dentro de un perfecto y maquiavélico plan empresarial. Sin embargo, en lo que va del mes, hemos hecho un promedio de 4 horas extras por día y según el encargado, a partir del lunes, se vienen días con gran carga laboral, seremos pues "esclavos" de la empresa y va a ser difícil matar todas las horas. La única desventaja es que vamos a "ver" las horas extras convertidas en efectivo recién en diciembre pues la horas extras no se pagan en el mismo mes sino al mes siguiente.

Lo que me jode es entrar a trabajar a las siete de la mañana, preferiría entrar a las ocho pero normas son normas y los horarios se han hecho para cumplirlos y tenemos que acatarlos a pies juntillas, todo por pasar unas buenas navidades y no por mí sino por quienes esperan algo de mí...

Ayer salí, "temprano", a las cuatro en punto de la tarde, y con Walt fuimos al banco para afiliar nuestra cuenta CTS a nuestras tarjetas de depósito. Sólo cobré 87 soles, por lo menos me servirá para los pasajes de lo que queda del mes. En todo este tiempo hemos hecho magia, para sobrevivir, con nuestros magros sueldos y algunos hasta se recursean para obtener más ingresos. He visto a varios chicos en mototaxis llevando pasajeros. Gianmarco, un amigo de la zona, me contó que los domingos hace las veces de cobrador de un bus y que con la "cutra" y todo puede llegar a sacar hasta 60 soles... Volviendo a mi salida tempranera, mi excusa fue porque tenía una faringitis muy obvia y un dolor muy fuerte cada vez que trataba de gritar, porque a quí todos gritan y ya se me hizo habitual decir, cada vez que alguien me llama, "¡Hábla!" pero ayer muy pocos me oían y yo apenas. Esa mañana, a primera, le adelante a Juan, nuestro encargado, que preferiría, como una forma de salvaguardar mi salud, dedicarme al control de calidad en lugar de trasladar la mercadería pues, en caso lo hiciese, sudaría mucho y complicaría mi situación, aceptó. Las cosas se hicieron así entonces y no me quedó más remedio que revisar, junto con otras 12 personas, una cantidad de 30,000 unidades de prendas.

Después del Banco me fui a casa, Valeria estaba a punto de salir con su mamá pero apenas me vió ya no quería irse. En su lugar se quedaban Verónica y Karina, mis otras dos sobrinas por el fin de semana. Acompañé a mi hermana al paradero. En todo el trayecto camino al paradero estuve cargando a Valeria que se mostraba empeñada en no irse. Le dije a mi hermana que la dejara pero no quiso, asi es que la pobre Valeria hecha un mar de llanto abordó el bus mientras que yo la despedía con la mano levantada. Me dio pena pero las cosas tienen que ser así además es por sólo un par de días pues yo iré a su casa el Domingo por la mañana, después de votar, para recogerla.

Este Domingo son las elecciones y seguro veré caras conocidas. Y seguro que me toparé con Charito y me pondré nervioso. Charito era, y creo que aún lo es, la chica más linda y carismatica de la Universidad y yo quedé prendado de ella aunque nunca se lo hice saber, uno de esos amores idiotas que no tienen razón, ni principio, ni final...


domingo, noviembre 12, 2006

"Hasta cuándo..."

Se supone que los domingos son días de descanso pero cada vez que asisto a una reunión en el colegio de Verónica, mi hermosa sobrina de diez años, éstos se convierten en días de fastidio "totales". Desde hace varios años, por una cuestión de costumbre que no recuerdo cuando se inició, asisto a todas y cada una de las asambleas ordinarias y extraordinarias en el colegio de mi más querida sobrina y por añadidura ahijada. Esta vez, ella, quiso acompañarme y no tardó en arrepentirse...

En medio de una arenal, rodeado de desmontes, mototaxis que pululan ávidos como buitres carroñeros, emerge una institución educativa de grandes dimensiones físicas, bueno por lo menos eso se aprecia por la parte externa pero por dentro muestra pobredumbre, mezquindad y miseria, la peor miseria: la humana. Se habla de pobreza cuando "no existen" recursos pero se olvida de ella cuando de dilapidar se trata.

Esta mañana llegué muy temprano a casa de Verónica, salimos a comer un ceviche que estuvo algo más que picante y que la pobre Vero tuvo que dejar al no soportar los ardores. Estuvimos espectando una actividad desarrollada por la ONG Tierra de Niños que incluía música y otras actividades artísticas y educativas y que contó con la participación de decenas de niños y jóvenes.

Comimos algo más en casa de mi hermana y de allí, aprox. las dos de la tarde, nos dirigimos al cole de Vero. En el interior del mismo había enorme cola de padres de familia esperando a que les sellaran y firmaran las tarjetas de APAFA. La espera se hizo larga. Estuvimos caminando, como presos en hora de recreo, de un lado para otro en la zona de primaria pues para evitar las "fugas" de padres de familia habían cerrado las rejas, precisando: sólo se permitía entrar pero no salir. Vero estuvo jugando con mi celular hasta que aburrió. Empezó la asamblea con una extensa lectura del libro de actas con el resumen de la última asamblea. Mientras tanto, le leí a Vero un par de cuentos de Hans Christian Andersen y uno de Perrault. La asamblea seguía adelante. A Vero le dieron ganas de entrar al baño. Le pregunte que si quería "uno" o "dos" y ella me dijo "tres"... Pero, apenas entró al baño salió disparada como alma que lleva el diablo. Le pregunté por qué tan pronto había salido y me dijo que el baño estaba hecho un asco. Para darme cuenta de la situación ingresé al baño en la sección varones y el espectáculo que ví me removió el estómago y estuvieron a punto de darme arcadas: los waters carecían de tanques de agua y por ende lucían aborreciblemente asquerosos. Asqueado salí del baño y le dije a Vero cómo habían encontrado los baños y ella me dijo que los de las niñas se encontraban igual o peor. Me dijo que hasta se orinaban en el suelo. Le pregunté cómo hacía para entrar a esos baños en los días de escuela y me contestó que se aguantaba hasta la una de la tarde, hasta llegar a casa, o iba a los baños de secundaria que lucían más limpio pero que corría el riesgo de ser atropellada por chicos muchos más grandes que jugaban toscamente. Ya no aguantaba más la pobre Vero y era imposible salir de esa sección del colegio pues la reja estaba cerrada hasta terminar la asamblea. Haciendo tripas el corazón o venciendo su asco se vio forzada a ingresar a esos inmundo baños y hacer sus necedidades lo más pronto que pudo. Mientras tanto se rendía un informe detallado, mes por mes, de los egresos del año. Ninguno de los rubros incluían gastos en tanques de agua para los baños de primaria pero sí en algunos gastos superfluos.

Es decepcionante ver como los adultos discutimos necedades y nos cerramos, agresivamente, en la sinrazón tratando de no perder en discusión estériles y se olvidan de lo principal: la salud y la vida de los niños...

Hace unos días mientras caminábamos Bric y yo, después de salir del almacén, vimos que a escasos metros de un colegio había una alcantarilla o desagüe sin tapa. Por allí fácil podía caer un niño y hacerse daño o algo peor. El nombre del colegio al lado de un peligro latente se llama I.E. Sasakawa – 7094 y está ubicado en el cruce de la Av. El Sol y la ruta C. Esperemos que alguien tome la solución en sus manos y no esperemos que ocurra una desgracia para recién actuar.


domingo, noviembre 05, 2006

"El Día de los Prófugos"

El día viernes 3 será conocido en adelante, en el almacén, como "El Día de los Prófugos" y ahora pasó a detallar por qué... El martes, un día antes del feriado, el segundo encargado de la zona nos comunicó que a partir del jueves nuestro horario de ingreso ya no sería a las ocho de la mañana sino a las siete, definitivamente, mis peores pesadillas habían cobrado vida ya que significaba que tendría que acostarme más temprano y levantarme antes de las cinco de la mañana para poder alistarme... Con gran pesadez, con un ojo entreabierto y el otro cerrado, me levanté la madrugada del jueves tiritando de frío, me metí en la ducha con una agüita que caía como lluvia supercaliente y al salir vi en la mesa del comedor mi taper con mi comida recién preparada, tengo que agradecer a la vida de haberme dotado de una madre tan abnegada en todo el sentido de la palabra... Mi polar plomo me cubría hasta el cuello e impedía que el viento helado de una virginal mañana me afectara, sin embargo sentía mucho frío. Tomé el bus en el paradero cercano a la discoteca Kapital y al Eco. Había muy poco gente en la calle. A la mitad del trayecto subió el jefe encargado de mi zona y estuvimos platicando un buen rato, tuve que interrumpir para ello la lectura del Señor de los Anillos (I La Comunidad del Anillo) y hablar de entre otras cosas del ralo sueldo que recibimos, le expresé mi desconsuelo por la frialdad del trato empresarial con los trabajadores y también por no haber aprovechado tantas oportunidades que se me había presentado en la vida como no concluir mis estudios universitarios... En la zona había poco trabajo y estuvimos buena parte de la mañana y tarde descargando containers llenos de calzado y ropa. En la tarde apoyamos a etiquetar el calzado y nos retiramos a las cinco en punto.

El viernes, con el cuerpo adolorido acudí a trabajar. Nos esperaba un día de trabajo arduo y duro pues llegaban containers repletos de bicicletas de gimnasio y televisores de 29´´. Yo sólo estuve en descarga hasta las 9 porque el jefe me llamó a la zona. En la zona sólo estábamos unos cuántos mientras que el resto padecía las de Caín al descargar los pesados televisores. Terminamos el trabajo en la zona antes del mediodía y volvimos a descarga hasta la una. Tenía que descargar un container con zapatillas que olían terrible pues había sido fumigado recientemente. En el armario había mascarillas, nuestro grupo era de cuatro y tres de ellos se había ido a lavar las mascarillas para poder usarlas pues estaban llenas de polvo. Cuando yo cogía la mía el encargado me envío a otra zona y eso fue tomado como "traición" por mis amigos pues mientras el resto se encontraba en plena faena de descarga yo estaba haciendo tareas menos pesadas que no ponían en evidencia mi escasa fortaleza física para tan onerosos menesteres. El loquito Erick me estuvo fregando todo el día con que yo me hacía la "pichi" cada vez que veía un container y me escapaba, eso no es cierto, supongo que el lunes cuando lleguen siete containers más de trescientos televisores cada uno me veré levantando más de uno... Lucho, el encargado de la zona que me habían mandado apoyar me mandó a almorzar a las 1:30. Al resto de compañeros los vi pasadas las dos arrastrando, prácticamente, sus maltratados cuerpos por la ardua faena. Todos me miraban mal y bromeaban con que me había huído del trabajo duro. En la tarde, después de almorzar, seguí apoyando a Lucho, esta vez estaba acompañado por cinco compañeros y el resto había ido a hacer control de calidad al enorme número de calzado que ellos mismos habían descargado. La tarea que se asignó a mi grupo era cambiar gancho a 800 prendas de baño de dos piezas. Una tarea que nos llevaría de hecho varias horas. En más de una ocasión Lucho nos rogó que lo apoyásemos con esa mercadería hasta las ocho de la noche. Tuvimos que llevar la mercadería a otra zona, almacenarla y luego iniciar el recambio de ganchos. Siendo cinco para las ocho, habiendo cambiado el 75% de ganchos regresamos a la zona. No vimos a nuestros compañeros. Vimos el cuaderno donde firmamos la hora de salida y la mayoría se había retirado a las seis y cuarto. Un encargado de zona, amigo nuestro nos comunicó que uno de los jefes estaba molesto pues los chicos de nuestra zona se habían "fugado" y que nosotros, por nuestro bien, deberíamos acercarnos a conversar con él para explicarle que estábamos apoyando en otra zona y para que no nos incluyera en la lista negra. Ya había enviado un mail quejándose con el supervisor general que es un tipo cascarrabias y a la menor muestra de indisciplina, error o capricho era capaz de echar gente.

Al día siguiente, sábado, todo el almacén, que es enorme, ya sabía de "la gran fuga". "Los fugitivos", mis compañeros se defendieron aduciendo que había ocurrido un problema de descoordinación pues no se le había informado sobre la hora de salida, otros decían que estaban agotados por la descarga y que nadie de la zona a la que había oído a apoyar les dijo que no fueran... Yo también estuve presente en la reunión pero Lucho me sacó de ella para que acabara de cambiar los ganchos de las prendas de baño. Regresé a mi zona a las 9 de la mañana. Era otro día de descargas pesadas pero yo no fui asignado a ninguna de ella y me quedé trabajando en la zona haciendo control de calidad. Para todos éramos "los prófugos" o "los fugitivos". Ese sábado fuimos los últimos en salir...


lunes, octubre 23, 2006

Valeria y el mes morado

Esta tarde regresé temprano a casa, eran menos de las seis de la tarde cuando abrí la puerta principal esperando ver aparecer de la nada, y "sorprenderme", a la menuda presencia de Valeria. En los días anteriores la había visto sólo dormir: Llegaba a casa pasadas las diez de la noche y ya estaba durmiendo, salía a trabajar antes de las siete de la mañana y aún dormía apoyando una de sus rosadas mejillas en la almohada. Dormida parece un ángel pero despierta estoy seguro puede poner de muy mal humor al mismo demonio.

Sólo el domingo cuando fui a casa de sus padres pude verla en todo su esplendor. Con la energía de sus cuatro hermosos años correteaba por la habitación de sus padres, hacía con mucho encanto el papel del "pingüino loco", papel que le toca representar en una actuación del kinder. Los domingos como es costumbre voy recogerla y se queda en casa hasta el viernes que es cuando su mamá la recoge.

El día del temblor yo me preparaba para darme un duchazo, en realidad tenía pie y medio dentro de la ducha cuando el fuerte y prolongado sacudón me obligó a vestirme lo mejor que pude y subir las escaleras hasta llegar a la habitación donde Vale duerme. La levanté y la verdad es que está muy pesada y aún dormida la recosté en la cama de mi padre cuando ya el movimiento telúrico se había extinguido.

Vale es una niña que reboza de energía, puede jugar y conversar horas de horas que en algunas ocasiones puede llegar hasta el hastío. Le pongo una película en el DVD y se queda prendida sólo por un rato pues hace muchas preguntas o cuenta la trama cuando ya antes la ha visto.

El viernes pasado, cuando regresé a casa, no la encontré pues ya su mamá se la había llevado, dejando en cambio a Verónica, de diez años, y a la candorosa Karina de seis. Verónica es sin lugar a dudas mi engreída. Sólo la vi un rato el viernes por la noche y otro tanto el sábado. El domingo fuimos de compras, le compré unos anteojos de Sol (sun) para reemplazar los antiguos y una correa más ancha pues las que tiene ya no le quedan. Comimos una ensalada de frutas, lo cierto es que yo la ayudé un tanto pues el plato era enorme. Compramos algunas películas y las vimos en casa. En la tarde comimos un cebiche, a ella le encanta y cuando regresábamos a casa acompañamos por un buen rato a la imagen del Señor de los Milagros en procesión por las calles de San Juan de Miraflores, supongo que en cada distrito de la gran Lima se habrá visto un espectáculo similar: Hombres maduros cargando una pesada anda con la imagen del Señor, señoras mayores con sahumerios de penetrante aroma que tornaban el aire en irrespirable mientras entonaban, a viva voz, cánticos en honor al crucificado. Verónica observaba absorta cada paso de aquel cadencioso desfile. El calor era agobiante y le dije que sería mejor ir a casa para refrescarnos y esperar la llegada de la imagen y al nutrido tropel morado allí. La música anunciaba la llegada. Nos agolpamos por los ventanales del segundo piso. Karina bajó al parque, con sus primas, tía Cristina y tío Rafael para ver la procesión más de cerca. Verónica, inicialmente, no quería ir pero después se animó y bajó para estar junto con los demás. En la ventana sólo quedamos mi hermana mayor, su hija y yo. Nuevamente un fuerte movimiento sísmico nos obligó a observar el desfile desde la primera planta. Al ver que sólo fue por instante regresamos al segundo piso. El tío Rafael les compró a Karina y a Verónica manzanas con dulces. Temía que Karina, fiel a su costumbre, se limpiara sus manos en el buzo nuevo que se acababa de poner pues tenía que llevarlas, sanas y limpias, a su casa para evitar contrariar a su madre. Fui a darles alcance. No llevé un pañuelo o algo para limpiarle el rostro a Karina que lucía pegosteado por un rojo pegajoso y caramelado. Sólo faltaba la pequeña Valeria para completar el clan de las hermanas Rivera...

El domingo por la noche cuando regresamos con mis padres a casa con la pequeña Valeria en brazos ella se quedó profundamente dormida. La recosté en su cama y a su acurrucó a un lado. Esta mañana, despertó a las seis y media y pude darle un beso de despedida. Son casi las nueve de la noche y aún Valeria no ha regresado con la abuela. Seguro que cuando llegué me va a contar cada uno de los detalles que vió en el templo de las Nazarenas... ¡Ya llegó y ya empezó a contarme todo lo que vió!


jueves, octubre 12, 2006

Remember...

Día Lunes

Lunes muy de mañana y aún somnoliento espero en el paradero del Puente Atocongo al "Venegas". A diario y a la misma hora veo a las mismas personas: La chica del "Elvira" de tez trigueña y cabello cortito acompañada de su madre y sus pequeños hermanos, el chico del "José Olaya" y su actitud autosuficiente, la señora gordita de ojos grandes y ojeras pronunciadas, el señor del cabello bien peinado y bigotitos perfectos... El "Venegas" da la vuelta y todos se agolpan en las puertas para subirse en él, gente rezagada corre para alcanzarlo. En el fondo del bus, sentada, la chica de tez blanca, cabellos largos claros y ondeados... Durante meses hemos viajado juntos. Siempre la he mirando con el rabillo del ojo o alguna vez con total frescura. Le calculo unos doce o trece años, por su seriedad le pondría más, pero prefiero imaginarlo así. Siempre con su chompa granate que hace juego con el tono rojizo de sus cabellos. Yo, me tenía doce años, tiempo de cambios, crecimiento y otras reacciones incontrolables en mi organismo. Sin, embargo, con aquella chica, mi actitud era pura y meramente "observativa". Me recordaba a las "Mamachas" de los cuadros de la Escuela Cuzqueña que había visto en las clases de Educación Artística del profesor Bustos. La miraba embobado... Ella bajaba en Surquillo y yo en el puente Ricardo Palma de Miraflores... Me encantaba coger aquella ruta, porque podía ver a mi antiguo colegio de ladrillos color marrones y su puerta antíquisima... Cruzaba La Paz y llegaba a la juguetería de grandes ventanales, todavía cerrada, allí, estaban los carritos metálicos que tanto me encantaban. Más de una vez, siendo pequeño, lloré colgado de la falda de mi madre por uno de ellos..., ahora con otra actitud los veía, pero, no con el deseo de antaño, ya era mayor para esas cosas... Pasaba por el frente del "Elvira", chicas asomadas por las ventanas del segundo piso te mandaban besos volados y risas al viento. Al frente el pimbol de Miraflores. Cruzaba Larco y llegaba al parque central y avanzaba de manera diagonal hasta llegar a la mole de la Iglesia de Miraflores, lugar donde hace un par de años hice mi Primera Comunión, lo que más recuerdo de aquella ocasión son los pellizcos de la catequista para que cruzáramos los brazos antes de entrar al templo... Llego al parque Kennedy, luce desierto e inerte. Bajo hasta la calle Bellavista. A mi izquierda el Bowling de Miraflores (el pimbal más grande y del que eramos asiduos concurrentes, aunque, muchas veces tuvimos que escapar al vuelo por las recientes batidas). Volteo a la derecha un par de cuadras hasta llegar al portón metálico de un color oscuro indefinido. Todavía no hay nadie. La gente del lugar sale a trabajar o llevan a sus hijos al colegio. Poco a poco empiezan a aparecer rostros conocidos de algunos compañeros o de niños de otras secciones. El auxiliar llega con premura y abre la pequeña puerta ubicada en el vientre del portón... Somnolientos, tímidos ingresamos al local. Es difícil determinar el tiempo de esta construcción. Aulas de quincha con techos de eternit ondeados sujetados con ladrillos, el patio principal que hace de loza deportiva, luce grietas y desniveles en varios sectores, los arcos de madera empotrados en el concreto que usamos para jugar fulbito, al fondo y alrededor un pequeño muro de concreto pulido que nos sirven de asientos. Lo más destacado se encuentra a la derecha del portón de entrada, los baños. La construcción en este ambiente es reciente, todo allí luce nuevo y contrasta con el resto de edificaciones. Algunos niños entran a los baños, otros permanecen en el patio formando grupos que hacen de la espera un momento de relajo con risas libres y juegos de manos. Yo, prefiero ir al salón a esperar la llamada a formación. Mi salón se encuentra al fondo del patio, a la mano izquierda. Hacia allá me dirijo, cruzo el frente del 2do. B (el único salón con ventanas de vidrio), sigo avanzando y casi al frente de 2do B se encuentra el 2do. C, sin puertas y un enorme hoyo rectangular que hace las veces de ventana y que apenas empiñándose uno se puede ver el interior del salón. Sigo caminando y doy con mi salón. Hay que tener cuidado, pues, en la entrada hay dos peldaños altos que nos conduce a un subnivel. El color beige de las paredes y el zócalo terroso hacen juego con el marrón de las tres filas de pupitres bipersonales. La pizarra de un verde oscuro (pintada en la pared) acompañada de la infaltable mota y pedazos de tiza. Una pequeña carpeta que hace las veces de escritorio de los profesores y una silla sencilla que le hace compañía. Y al fondo del salón , en el punto extremo, una entrada, que a través de un pasillo, conduce a otro salón (un salón dentro de otro salón).

El timbre suena a las ocho en punto. El auxiliar de secundaria con su vara ordena desalojar los salones. Todos tienen que estar en el patio. Se forman las filas con desgano. Los más pequeños adelante, los grande detrás. El auxilar adjunto, Gonzáles (moreno alto), supervisa con su vara la formación y la rectitud de las filas. Otro Lunes sin química. Siempre nos toca química a la primera hora. No recuerdo haber recibido una clase de química en Lunes. Cuando las filas ya están formadas y sólo el silencio impera, el director ordena cantar el Himno Nacional. Cientos de voces se confunden, unos llevan prisa, otros se retrasan, Gonzáles con su vara pone orden al desconcierto. Algunos se ríen y para molestar comienzan a cantar a gritos... La ofuscación en los profes y el director son evidentes. El director mantiene la compostura y se manda un discurso que dura mucho tiempo... Y para aquellos que estábamos despiertos nos conduce nuevamente a la modorra y al aburrimiento. Bueno, menos mal que no tendremos Química a la primera; a otros les va peor porque tienen que perder la primera hora de Educación Física y los partidos de fulbito.

La segunda hora es de religión. El "Curita", formalito al vestir y de aspecto y modos "delicados" nos dicta el curso. Su clase, también, consiste en exposiciones y después paséandose (contorneándose), con las manos libres como palomas, nos habla de Dios, amor y bondad mientras acaricia nuestras cabezas, rostros y pechitos. Abraza a muchos, algunos corresponden a su abrazo, como aquel compañerito que, mientras, soba la espalda al "Curita", une pulgar e índice dejando los dedos restantes levantados... Todos tenemos en claro las tendencias del "Curita" y nos mostramos a la defensiva, lo rechazamos y otros no...

Luego la hora de Historia del Perú con Pastor Dávila. No sabemos como obtuvo el título del maestro. Parece un auxiliar más, pues, siempre lo vemos más preocupado por la conducta de los alumnos por patios y aulas como un ave de rapiña. Sus clases consisten en coger el libro de historia, leer rumiando y explicar aquello que ha entendido. Si añadimos como característica, suya (muy suya), peculiar la debilidad de su memoria de corto plazo, sus clases se vuelven insufribles. Se ve forzado a recurrir al texto a cada instante u otras veces sólo lo lee (o pretende hacerlo). También es practicante activo del castigo corpóreo (en otra vida debió formar parte de la Inquisión). Tiene como instrumentos de tortura, una pequeña regla con hoyuelos y una vara de madera enorme. A mí me presentó a la vara grande. Cuando una vez, estando en plena clase, los rayos solares de un Sol radiante se filtraban por los huecos del techo y daban contra mi cara. La luz me obligaba a cerrar los ojos y hacer un mohín de incomodidad. A Pastor le pareció que me burlaba de él, no me dio tiempo de explicar y un varazo seco impactó contra mi cráneo. U otra vez (cuando llueve todos se mojan) se le ocurrió revisar cuadernos. Nadie llevó cuadernos aquel Lunes fatídico.Castigo general. Todos teníamos que ir al cadalso. Pero, nos confería una gracia, podíamos elegir el castigo. "Reglita" o "Caricias". El primero, Minaya, escogió "reglita". En dos ocasiones esquivó la regla, la molestia de Pastor era grande y a la tercera fue la vencida... La lanzó con tanta fuerza que aún resuenan en mis oídos el impacto de la regla contra la mano de Minaya y el "¡Ay!" que retumbó, como eco, en todos los espacios y recodos del Aula. Minaya tambaleándose y agitando la mano con fuerza se dirigió a su carpeta con algunas lágrimas en su ojos... Tocó mi turno, escogí "caricias". Con ambas manos frotó mis orejas hasta sentirlas arder como "chicharrón a la plancha" y aplicó doble palmada, como platillos, sobre mis mejillas... Así desfiló todo el salón, algunos sonreían nerviosamente y les iba peor. Todos escogían "caricias" y regresaban con las mejillas coloradas. Hasta le "cayó" a Proaño, el chico más calladito del aula, aquel que sacaba puros veintes en conducta. El timbre de recreo nos hacía huir del salón. Ir al cafetín, comer un pan con huevo o palta y observar los partidos del Mundial en la pequeña TV blanco y negro.

Después del recreo, Formación Laboral. El curso más aburrido. Los palitos, los hilos de colores no compaginaban con nuestras actitudes de hombrecitos en pleno desarrollo... Luego Educación Física. Nos quitábamos los uniformes en forma apresurada y corríamos al patio. Hacíamos calistenia y ejercicios tratando de no molestar al profe para que nos de más tiempo para la pichanguita... ¡Qué hermosos días! Días sin preocupaciones ni temores. El Mundo nos sonreía...



martes, octubre 10, 2006

Ventura, destino o azar...

Mientras que muchos, en el país, disfrutaban de un fin de semana largo, y merecido, nosotros dábamos la vuelta y media, literalmente, al almacén pues los tan esperados tres días de inventario habían llegado: Sábado, Domingo y Lunes fueron los días señalados para llevar a cabo tan dura tarea. Muchos de mis compañeros ansiaban tener entre sus manos un scanner (computadora portátil) pues era el boleto para agenciarse 50 soles por día, para los demás, simple apoyos, sólo nos corresponderían 30 soles, obvio que esta cantidad resulta bajísima que si nos hubieran pagado por un día normal de trabajo y el dominical correspondiente pero apelando a una serie de triquiñuelas la service optó por licenciarnos por tres días..., es decir, nos daban descanso no pagado por tres días y nos contrataban por tres días para el inventario ahorrando mucho dinero.

Fuimos citados para el primer día de inventario a la siete de la madrugada..., levantarme una hora antes de lo acostumbrado me resultó una verdadera tortura china. La cola para ingresar al almacén se fue acrecentando según pasaban los minutos. Tuvimos que esperar a que saliesen el personal ex-profesamente contratado para trabajar de noche, alrededor de 200 personas entre conocidos y otros nuevos, para recién entrar a las 7:30 aproximadamente. El baño donde están los casilleros estaba repleto de gente. Los casilleros estuvieron a punto de venirse abajo y yo sólo pude sacar mi polera de trabajo y esperar a que todos saliesen para poder cambiarme con calma, nunca me han gustado las multitudes ni los apretones. Fui el último en llegar a la zona de trabajo. Se formaron dos grupos la de los antiguos y la de los nuevos. Los antiguos se sentían seguros en recibir un scanner mientras que nosotros estábamos resignados a cumplir las labores de apoyo. La espera para el inicio del inventario se hacía larga y algunos para no aburrirse contaban chistes o jugaban con los teléfonos haciéndose bromas muy pesadas. La orden para ir al lugar de concentración llegó pasada las nueve. Se formaron muchos grupos llamándonos uno por uno. Los antiguos de la zona fueron llamados primero pero al recibir la hoja con las intrucciones se llevaron una mala sorpresa pues todos iban de apoyo. Todos los nuevos, entre los que me incluyo, también fuimos incluídos como apoyos a excepción de "Maranguita" que fue seleccionado como el único lector o usuario de un scanner para envidia de todos.

Mi grupo fue enviado al sótano, éramos alrededor de 50 personas de diferentes zonas y fuimos asignados a contar y verificar toda la mercadería del sótano. A mí me tocó revisar vajilla. Al viejo Silas y a mí nos tocó un pasillo con cajas apiladas muy alto. Avanzábamos muy lento por lo pesado de las cajas, a la una de la tarde apenas había avanzando la tercera parte de un lado del pasillo que tiene dos lados. Para el final del día sólo completamos un tercio más. Estaba agotado y apenas llegué a casa me fui a dormir. Para el día siguiente tenía como compañero de trabajo a Bric. Nos correspondió el mismo pasillo que el día aterior habíamos trabajado con el viejo Silas. Ahora teníamos que dejar todo listo para que el lector pasase el scanner por cada una de las cajas de las locaciones y como las cajas estaban "amarradas" teníamos que desarmar las enormes y pesadas torres hechas de cajas para volver armarlas. Había una que medía más de seis metros con cajas llenas de copas de cristal. Cuando la ví no quise subir pero a insistencia y para que no se burlase de mi temor Bric tuve que hacerlo. Tenía miedo que las cajas no soportaran mi peso y cediera pero Bric que conocía muy bien esa zona pues había trabajado en ella más de dos meses y me dijo que hasta su peso soportaban... Dicho y hecho, Bric, con más de 80 kilos de pesos, un tipo realmente muy fuerte y con la contextura de un toro, subió hasta los más alto de la torre. Yo seguí sus pasos y prontamente me acostumbré a las alturas... Nos tocó ser apoyos de Flavio, un chico altísimo y estudiante de filosofía de la Universidad de San Marcos. Flavio, tiene una manera muy particular de plantear sus preguntas que te hacen pensar en una respuesta más de dos veces, cuestiones simples que muchas veces dejamos pasar por la costumbre pero que, sin embargo, no nos hemos detenido a pensar un instante. El trabajo fue lento, delicado y muy sacrificado. Al final ya no éramos tres en el pasillo sino cinco pues vinieron en nuestra ayuda Walt y Noria quienes me fastiaban poniendo en evidencia mi frágil contextura... Cuando Flavio estaba a punto de scanear las dos últimas cajas el sistema falló... ¡Fatal! ¿Tendríamos que desmontar por segunda vez aquellas enormes torres para volverlas a armar? Teníamos que esperar unos segundos para ver si el sistema había guardado la información. Para trabajar con éstas torres de cajas teníamos que hacer una labor con el mismo criterio de las torres de Hanoi... Para suerte nuestra el sistema había guardado la información con cada una de las cajas...

El tercer día fue de total jaleo... No había mucho que hacer así es que nos dedicábamos más a conversar y bromear que a trabajar mientras esperábamos a uno de los cien lectores que scaneara la mercadería ya revisada y contada. Salimos a las cuatro de la tarde del lunes. Compré tres películas para espectar con tranquilidad: "Sueños de fuga" con Tim Robbins y Morgan Freeman, "La Naranja Mecánica" de Stanley Kubrick y pensando en mi pequeño sobrino, aficionado a los dinosaurios, Jurassic Park. Me contacté con algunas amigas a través del MSM y me dejé vencer por el sueño para reiniciar mis labores al día siguiente... Hoy, martes empieza la firma de contratos, algunos que ya firmaron estaban muy disgustados pues sólo han firmado por un mes, supongo que mañana firmaré el mío sólo espero, como todos aquí, quedarme hasta fin de año pero sólo me queda esperar lo que la ventura, el destino o el azar me tenga preparado...


martes, octubre 03, 2006

"Aprendiendo a ser papá..."

- Prende la luz, tengo mucho miedo...

En medio de las penumbras, peleando contra las sombras y la prisa, él extendió su mano en busca del interruptor. La luz repentina hirió sus ojos que semicerrados orientó hacía el lugar donde yacía Valeria. Sus mejillas estaban cubiertas de un rojo intenso y pequeñas gotitas de rocío coronaban su frente. Tocó su rostro, mejillas y frente, parecía hervir. La preocupación pareció dibujarse en su rostro. Intentó salir de la habitación en busca de un fármaco para bajarle la fiebre pero, nuevamente, la voz de Valeria, se lo impidió:

- Tengo náuseas... ¡No te vayas! -dijo ella con una voz quedita, casi imperceptible como un rumor en la noche.

- Ya vengo, voy a traerte tu jarabe para la fiebre -contestó él, tratando de sonar sereno en medio de su preocupación.

Ella, sumida en el malestar, asentió y lo dejó ir.

Fue al botiquín en busca de algún jarabe pero no encontró nada. Encendió la luz de la sala y se dirigió a la habitación de su madre. Eran las tres y media de la madrugada y quizás ella se encontraría sumida -pensó para sus adentros- en el más profundo de los sueños y no escuchase el golpe de sus nudillos contra la puerta. Pero Valeria no podía esperar más por lo que tocó la puerta blanca con más fuerza. Escuchó dentro ajetreos, ruídos descompasados, pasos y antes que le abriesen la puerta dijo a media voz que, para no despertar a su padre, Valeria tenía fiebre. Su madre tenía algunas pastillas y se las dio. Partió una por la mitad, la hizo polvo y la puso en una cucharada disolviéndola con una poca de leche chocolatada. Valeria no quiso probarla. Después de muchos ruegos y amagos por fin accedió. La pequeña tomó a duras penas una poca más de leche chocolatada. Él, se recostó a su lado, velando su sueño. Ella se quedó dormida. Él tocaba instintivamente su frente cada diez minutos, sintió que el calor de su frente fue bajando hasta tornarse en una tibieza natural. Sólo en ese momento pudo dormir en paz, si cabe la expresión... Su sueño apenas duró quince minutos, como el leve suspiro de un amor ingrato, pues ya era hora de levantarse... ¡Ésto de ser padre sustituto tiene sus bemoles!


sábado, setiembre 30, 2006

"!Viva el Perú caracho!, donde no se come pero se goza..."

Ayer, y a pesar de que cobramos una miseria, varios, la "hicimos linda" (una noche de matadores con cuernos y rabos bajo luces de neón, jarras de sangría y amores sin compromiso) y eso se notó en los rostros de felicidad de mis compañeros esta mañana. Seremos pobres ganando un sueldo de hambre pero nos podemos dar ciertos gustos, !Viva el Perú caracho!, donde no se come pero se goza... Volviendo a la realidad-realidad Charapa chupaba en el baño dos o tres halls tratando de ocultarle el inocultable, valga la redundancia, hedor a licor que de su boca escapaba, Huari sonreía pues ya no era el chico virgen del día anterior, mientras que otros rememoraban la gran noche reciente. Incluso, Freddy, sonreía al recordar los pasajes de una noche inolvidable con los amigos tapando en cierto modo su malestar por la delicada salud de su padre. Él, Freddy, con los préstamos que sacó para costear los gastos de enfermedad de su padre apenas salió con 280 soles y le seguirán descontando en los próximos meses. Sin embargo, la alegría de su juventud en ciernes no se puede reprimir ya que por un lado piensa en su padre, se preocupa por él y por otro necesita salir para no deprimirse. Esta mañana varios de mi compañeros no asistieron a trabajar por lo que todo el teje y maneje del área quedó en nuestras manos y supimos cumplir a cabalidad. Todo parecía estar saliendo perfecto pero una noticia a media mañana nos conmovió a todos: El padre de Freddy acaba de morir. Una llamada lo puso al tanto de tan triste desenlace. A la distancia mientras trabajaba lo pude ver llorar y recibir el afectuoso abrazo de mucho de sus compañeros. Se retiró al poco tiempo sin poder alcanzarle mi pesar. El ánimo alegre de todos se vino por los suelos al pensar en lo frágil que es la vida y en lo que a cualquiera de nosotros nos puede pasar, pues nadie tiene comprada la inmortalidad.

Juan, nuestro encargado, al concluir nuestra jornada laboral al medio día de hoy nos dió más alcances de la noticia. Freddy no podía sacar a su padre de la morgue pues carecía de los medios. En el Perú, ni muerto uno puede descansar en paz... Para el día lunes hemos quedado en hacer efectiva una colaboración económica a Freddy y a su familia que la deben estar pasando remal... Lo siento mucho Freddy.


viernes, setiembre 29, 2006

"Temblores, terremotos, incendios, bodas... ¡Qué meyo!"

Hace una semana asistí a una charla que tenía como tema central: Qué hacer en casos de siniestros. La recomendación de mis amigos, que ya habían ido a aquella charla, era que llevara una almohada pues me iba a ser de mucha falta... El subjefe de seguridad en el almacén y bombero de profesión fue quien estuvo a cargo de darnos algunos alcances en materia de seguridad, la nuestra, pues toda la mercadería, para variar, cuenta con seguro propio. Con una serie de dispositivas hechas en Power Point nos puso muy en claro que no existen zonas de seguridad dentro del almacén. El almacén es como una especie de corralón, de enorme corralón, por lo que en caso de un sismo, en grado superlativo, las paredes, como galletas soda, se vendrían abajo. La única ruta de escape se encontrarían en los boxes o puertas por donde sale la mercadería a los camiones y que da a un enorme patio interior... Enorme consuelo... Sólo espero que si, en alguna indeseada ocasión, ocurre un sismo de fuerte magnitud poder vivir para contarlo... Entre los asistentes a la charla estaba "La Pajarito", una chica delgada, trigueña, de ojos grandes y nariz en forma de piquito (¿a qué somos unos genios inventando motes?) quien supervisa el desenvolvimiento en nuestro trabajo con un cronómetro, una especie de supervisora con enorme sex appeal... Volviendo al tema, conversaba con una amiga respecto a temblores y terremotos y ella me contó que le tocó vivir el terremoto de Moquegua del año 2001 y que la sensación que sintió, cuando éste ocurrió, lejos de amilanarla, la llenó de adrenalina. Se sintió fascinada por el poder de la naturaleza, diría que casi disfrutó... Sin embargo, un paseo por la derruída ciudad la sacó de ese contexto y la llevó a la realidad, una muy dura realidad: Muchas casa en escombros y el constante ulular de las ambulancias y camiones de bomberos en clara alusión a víctimas que lamentar, se sintió entonces triste por su primera reacción... Y es precisamente este punto, la reacción de las personas en casos de temblor, en el que el subjefe de seguridad se extendió... Muchos heridos surgen en un siniestro porque no saben reaccionar o en todo caso tienen disímiles reacciones, hay gente que grita, llora o simplemente se queda petrificada. Recuerdo una vez en que en casa nos pilló un temblor de mediana magnitud. Mi hermana tenía como visita a su suegra en el tercer piso de casa. Cuando empezó el movimiento telúrico la señora se puso a llorar escandalosamente, a mi hermana le diero ganas de darle una bofetada para calmarla pues estaba asustando a los niños. Mis sobrinos son tranquilos pero sus primos demostraron no estar preparados en casos de temblor pues bajaron las escaleras a trompicones y que si uno no se tropezó o rodó las escaleras fue por puro milagro. Mi primera reacción en caso de un sismo es abrir la puerta principal de casa y quedarme parado ahí. Si tengo la visita de sobrinos menores pues entro a buscarlos aunque con un latido persistente en mi pecho. Los últimos temblores, pequeños me han cogido mejor preparado pues no me he tomado la molestia de levantarme siquiera porque sé que pronto parará...

La segunda parte de la charla estuvo abocada a cómo actuar en casos de incendio. El almacén está lleno de extintores de tres tipos en particular para diferentes tipo de fuego, hay que identificar el tipo de fuego que tenemos en ciernes para usar el extintor adecuado pues no podemos utilizar, por ejemplo, un extintor de agua cuando el fuego tiene un origen eléctrico, para ello existe el de polvo químico o de gas carbónico si no me falla la memoria... También nos puso al tanto de la compra de un extintor de 25 mil dólares para uso exclusivo del centro de cómputo, no sé a ciencia cierta cómo rayos funciona pero debe ser muy bueno por el precio y por la importante base de datos que hay que custodiar.

Campanas de bodas se escuchan en el almacén, mañana, uno de los chicos se casa y ya no tiene tiempo para arrepentirse... ¿Quién será la próxima víctima? ¿Yo señor...? Sólo confíemos, digo yo, que mañana no se produzca un temblor y veamos a un novio corriendo... Frank, ya es tarde...


domingo, setiembre 24, 2006

"El Novio" de Freddy

Sábado 23 de Setiembre...
Hoy no fui a trabajar porque mi afección a las amígdalas pareció agravarse. Ayer platiqué con Juan, el jefe encargado, y me dijo que lo buscara para conversar, sobre mi programada falta, a la salida, sin embargo cuando fui a buscarlo para tal fin ya se había ido. Así es que yo sólo me mandé un día de descanso. En este mes tengo acumuladas 22 horas extras y como está en vigencia la dichosa compensación era un hecho inevitable que me mandasen de descanso tarde o temprano, así es que yo escogí cuando... Espero que Juan no me riña el lunes pero pienso yo que la salud está primero y no creo que sea un cabeza dura como para no entenderlo... Hablando de "salud" no sé cómo rayos estarán trabajando los chicos esta mañana pues ayer fue el cumpleaños de Frank y un buen grupo se iba al "Planet", una discoteca ubicada por la zona. Freddy, un chico moreno con el físico de un boxeador de peso completo pero con la delicadeza de una lady, me dio una entrada también pero tuve que desestimar de plano mi asistencia pues no creí que sobreviviera a una noche de segura y desenfrenada juerga, para próxima será.

Bric trató de convencerme de que no faltara a trabajar y que postergara mi falta hasta el lunes pero no me sentía muy bien que digamos para hacerlo de esa manera. A la hora del almuerzo, el viernes, me costaba mucho esfuerzo y manifiesta molestia pasar los alimentos. De camino a casa me detuve en un centro de salud y me recomendaron unos antibióticos y desinflamantes pero a pesar de todo ello en la noche me dio un ataque tos intenso que sentí la garganta a punto de estallar y hacerse añicos.

Una amiga que tenía problemas con su MSM me recomendó usar el MIRC así es que lo descargué y empecé a usarlo, conversamos por varias horas el viernes por la noche. El sábado estuve conectado la mayor parte del día y tuve varios "conversas" con chicos gays... No soy nadie para juzgar la opción sexual de las personas y no tuve el menor reparo en conversar con ellos. Entablé diálogo con un estilista semi-travestido, con un discreto empleado de un conocido hotel y una media-conversación con un chico de quince años que desde un principio se presento como gay ("Hola, tengo quince años y soy gay")... Por lo menos tengo asegurada mi estadía si alguna vez viajo al lugar donde viven éstas personas, sólo espero que no me "cobren" como supongo... Ja ja ja

En el almacén existen dos chicos gays. Ambos son amanerados en sus formas y todo el resto del almacén, más de 200 personas, los han convertido en el foco de sus burlas. Ellos, los dos chicos, responden con la más poderosa de las armas: la indiferencia. Total, no pueden hacer nada contra un grupo de gente mediocre y abiertamente machista. Sin embargo y a pesar de estás muestras insolentes de falta de respeto forman parte activa del grupo pues realizan su trabajo a la par que el resto.

Freddy, el chico moreno con la musculutura de un boxeador se muestra como un chico tranquilo algunas veces pero otras sumamente pedante con los "nuevos" en la zona de trabajo. A la hora del almuerzo se sienta con Roger quien lo molesta y él celebra con resignado humor. Lo he oído tararear una canción de amor dedicada a quien sabe Dios desoyendo los gritos destemplados de quienes lo molestan en cualquier momento y en todo lugar. Lo imagino diviertiéndose a rabiar en la fiesta de cumpleaños de Frank, liberándose de inhibiciones e hipocresías, sintiéndose feliz y parte de este Mundo cruel y hasta tal vez haya encontrado nuevo "novio"... Me contaron que en una de las tantas fiestas que se han librado entre los chicos del almacén, Jhony, un chico rubio fue sorprendido infraganti, y totalmente ebrio, besándose con Freddy. La noticia corrió como reguero de polvora y al día siguiente ya era conocido como "El Novio" para pesadilla suya... A lo mejor el viernes por la noche, en el cumple de Frank, Freddy ya encontró un nuevo "novio", mis parabienes para la nueva pareja... ;)


miércoles, setiembre 20, 2006

Creo que lo más cercano a la felicidad es sentirme con la conciencia tranquila...

Creo que lo más cercano a la felicidad es sentirme con la conciencia tranquila... De a pocos estoy dejando atrás los fantasmas del pasado que impedían sentirme a plenitud. Establecer conclusiones sobre lo que es la vida y lo que significa vivir sería caer en la redundancia. Un baño con agua tibia por las mañanas contribuye a empezar mi día con la mejor predisposición. La humedad reinante, una tímida garúa matinal despierta mis sentidos y me obliga a guarecer mis manos en lo más hondo de los bolsillos del polar. La gente en las calles no es la misma del día anterior. Un bus que semipara y tengo que subir al vuelo ubicándome en uno de los asientos vacíos. La marcha es rápida y pronto sube ella, la chica de lentes, traje de vestir y aire de intelectual que se sienta a mi lado. Es muy joven, no usa maquillaje. Puedo sentir su calor, giro a verla, sus cabellos sueltos recaen desordenadamente sobre su frente. Su nariz recta, sus labios en flor y en actitud desafiante como esperando un beso furtivo...


sábado, setiembre 16, 2006

"Un tío engreídor..."

Desde que empezó el día, por lo menos para mí, a las 5:45 a.m. supuse que mi afección bronquial ya estaba superada, podía hablar con claridad sin que me doliera la garganta, y mi bronquis parecían encontrarse despejados, pero conforme trascurrían las primeras horas de la mañana mi situación fue de regular a malo y después a peor... Tenía que llevar mercadería a los boxes de salida a las tantas sucursales que tiene esta empresa y estando enfundado en una gruesa chompa de lana sudaba a mares. Me quité la chompa y pude sentir como el húmedo polo se pegaba a mis costillas. De vez en tanto un acceso de tos inmanejable venía a incomodarme, aunado a eso un fuerte resfriado que me impedía respirar. Tuve que asignarle mi a Corongo que feliz de dejar la tediosa tarea de chequeo de mercadería cogió el scanner y se puso a "jalar" y "jalar" mercadería a los boxes. Yo entré a la zona de trabajo a revisar mercadería y encontré un par de errores en ella: Códigos por otros, mercadería incompletas y demás. Menos mal que nuestro encargado nos dejo salir temprano a almorzar pero comunicándonos que teníamos que quedarnos hasta las seis de la tarde apoyando en otra zona. Reyna, un chico delgado, campechano mostró cierta desazón pues sólo había dormido dos horas. La noche anterior había sostenido un tórrido encuentro con una ex previos vinitos...

Yo pensaba pedir permiso temprano para retirarme pues el olor seco de las cajas aumentaba mi dificultad para respirar pero el ánimo del grupo me hizo quedar. "Barrimos", literalmente, con toda la mercadería que se nos asignó para revisar y terminamos muy puntuales. Yo fui uno de los primeros en salir. Con Bric caminamos como diez cuadras para llegar a su paradero y abordamos una combi que iba como alma que lleva el diablo. Llegué a casa y no había nadie. Todos han salido a una matiné que ya dura horas. Encontré sobre el radio de la sala el celular de Verónica, mi sobrina de diez años, que también vino especialmente para ir a esa reunión. Así es que un par de horas, después de la fiestita, van a estar conmigo las dos niñas que más adoro: Verónica y Valeria, y que no se ponga celosa Karina, la hermana del medio, pues ella es la engreída de su papi.

Con Verónica me une una ligazón muy especial. Tengo un feeling con los niños, aunque algunos, en especial mi hermana y cuñado, dicen que soy un tío sumamente engreidor y que por ende malcrío a sus hijas. Verónica vivió en nuestra casa hasta los 4 años y luego, junto con sus padres y hermano, pues entonces sólo tenía un hermano, se mudaron a su nueva casa de Villa el Salvador. De pena, nostalgia, desesperación de estar lejos de sus queridos: abuelos y tíos, le sobrevino una crisis de ausencia que, después de tomografías, encegalográmas y otros exámenes, sería el inicio de convivir con la epilepsia. Yo la acompañé en más de una ocasión al hospital. Se hizo "caserita" del hospital y ya estaba acostumbrada a los pinchazos para extraerle sangre. Actualmente está medicada con ácido valproico que toma, religiosamente, dos veces al día. Yo quizás la engrío porque me preocupo por ella. Sus padres a raíz de la enfermedad extremaron cuidado hasta convertirla en una niña dependiente de las decisiones de sus padres. La noto insegura y algo flojita en sus estudios pues para "evitar" que le sobrevenga una nueva crisis, su madre le decía que no estudiara mucho y que descansara. A la larga éstas licencias tuvieron más que complicaciones. Antes la notaba muy despierta, sobre todo en el Kinder, pero ahora lee con dificultad y eso impide que tenga una noción clara de las cosas que lee. Cuando leo entiende pero cuando ella misma lo hace pierde la hilación y el sentido de todo. Su padre la amenazó con comprar un "San Martín" (una especie de látigo con tres puntas) y yo le dije que eso era una salvajada. Hablé con Verónica a solas y le hice entender cual era su situación. Espero que haya entendido por más que haya dicho que así fue. Esta noche la voy a ver y conversaré algo más extra.

También regresa Valeria, la pequeña de 4 años, que de seguro no me dejara tranquilo hasta que le ponga la colección completa de clásicos de Disney... Soy un tío engreídor, definitivamente...


jueves, setiembre 14, 2006

"Insert Sim"

Hoy se realizó una encuesta en el almacén y se supone que, basándose en la respuestas, se harán mejoras, les doy el beneficio de la duda... Más de treinta preguntas para marcar respuestas sugeridas en diversos grados (nunca, casi nunca, a veces, siempre, casi siempre). Noté al final que la mayoría de mis respuestas se hallaban en la franja de a veces... El tiempo que duró la encuesta me dio para un respiro pues las amígdalas me estaban matando. Sudaba mucho por el esfuerzo físico y tuve que cederle mi función a uno de los chicos nuevos, porque sentí mi garganta a punto de estallar, para dedicarme a labores menos tediosas.

Se presentó un pequeño problema con la mercadería que recepcionó "El Loquito". Estaba muy preocupado pues había una mercadería que se supone había recibido pero no la hallábamos. Salí a comer retarde pues ahora me tocó buscar activo y era una lista inmensa. Tuve que revisar 900 cajas para sólo sacar 12 que irían a reserva. Salimos Walt y yo a la misma hora. En el comedor se hallaban mucho de los chicos de la zona y Walt se lució contando su chiste favorito, me reí tanto que lágrimas saltaron de mis ojos. El chiste dice así, antes pongo el parche, aunque no tengo la gracia ni la picardía de Walt: "Había una señora cuyo marido sufría de impotencia y fue a hablar con un doctor y le señora le dice desesperada ´Doctor, doctor con mi marido hace tiempo que no pasa nada y yo necesito un hombre`. No se preocupe señora -empezó hablando el doctor- tome Ud. este frasco con pastillas, procuré dárselas con alguna sopa para que no sienta el sabor amargo, y verá que en instantes su marido se convertirá en un semental. La señora contenta y ansiosa va a casa y prueba las pastillas en la olla de sopa. Los fideos que había dentro se pusieron rigidos y a la señora se le hizo agua la boca pensando en los efectos que las pastillas harían en su marido y no tuvo mejor idea que echar el frasco entero. El marido probó la sopa y después empezó a sentirse raro. Su mujer lo besaba y él la apartaba recordándole su poblemita. Pero poco a poco fue ganándole la líbido y empezó a excitarse y sobre la mesa del comedor empezó a hacerle el amor a su esposa. Pero la pastilla tenía efectos secundarios pues el pene empezó a crecerle más y más. La señora que estaba sobre él, pronto se vio de espaldas contra el techo y empezó a llamar desesperadamente a su empleada ´¡María, María, trae el hacha, trae el hacha rápido...!´ y la sirvienta que entra con el hacha en la mano y mirándo aquel espectáculo pregunta ¿dónde corto señora? y la señora toda molesta le contesta: ¡qué cortar mierda, rompe el techo rápido...". Obvio que Walt para matizar un chiste tiene muchos recursos y picardía que roza, y de muy cerca, la grosería y todos celebraron el chiste con gran algazara.

Terminamos de almorzar a las cuatro de la tarde y nos fuimos a apoyar a otra zona hasta las cinco, hora de nuestra salida. Sin embargo a las 5 menos diez nos comunicaron que fuésemos corriendo al comedor y así hicimos. Ya estaban algunos de nuestros compañeros acomodados en las sillas y también algunos de los encargados de zona, al supervisor general, al gerente de adquisiciones y al gerente general en persona. Esperábamos una mala nueva sin embargo la reunión, que incluyó torta y gaseosa, era para felicitarnos por los esfuerzos realizados en los últimos días, y eso que hace unos días el supervisor general que nos daba un discurso amigable ahora quería la cabeza de dos personas de mi zona. Ya no tuvimos que regresar a la zona que apoyábamos y cada uno se fue a su casa.

Yo tuve primero al lugar en donde le compré el celular a mi sobrina hace quince días. El teléfono, un Nokia 1110, no reconocía el chip y aparecía el mensaje "Insert Sim". Para ser una equipo de marca me parece demasiado delicado para estar en manos de una niña de diez años. Era el segundo celular que malograba en menos de tres meses. Menos mal que la reparación, que no caía dentro de la garantía, no me costó demasiado. Definitivamente me quedo con mi Nokia 2112, pesado como una roca pero con una fidelidad canina. La última vez que se me ocurrió publicar el número de mi celular conocí a uno de mis mejores amigas, una chica brillante, profesional, de la que me siento muy orgulloso por sus logros tanto en el ámbito académico como el personal... Hace mucho que no sé nada de tí... 96541970. Creo que tomaré las pastillas que me recetó la doctora para mi afección bronquial y me iré a descansar temprano ;)


domingo, setiembre 10, 2006

"Viernes Negro" (What's up' ? )

El viernes fue un día fatal en un sentido más literal que figurativo, bueno, por lo menos así lo siento yo... Tres de mis mejores amigos fueron despedidos por un hecho absurdo. La mala suerte como la muerte se los lleva de a tres... P., 20 años, realmente muy joven con el aspecto de un niño, animoso, juguetón, muy trabajador y padre de un pequeño tuvo la mala suerte de jugar una broma por la que al final nadie rió.

Tuvimos una jornada de trabajo muy dura. Todos morían de ganas por escapar e ir a casa a descansar. El baño, los pasillos de los armarios rebosaban de gente que se cambiaba de prisa mientras conversaban animadamente. El tío "Lobo", grosero, como siempre, iba a ducharse y de manera descuidada dejó caer su chompa en medio del pasillo. Los chicos jóvenes jugaban, conversaban risueñamente. P. no había traído chompa y se "cagaba" (sic) de frío, cogió la chompa de A. y se la puso pero pronto su dueño se la quitó. Vió la chompa en el suelo sin pensar que era del tío "Lobo" pues estaba seguro de que era de uno sus compañeros se la puso y salió corriendo, riéndose. El miembro de seguridad que estaba en el baño no le dijo nada cuando pasó por su lado. Sus compañeros, salieron detrás de él. P. riéndose los esperaba en la calle y dando por terminaba la broma se quitó la chompa y se la devolvió a su "dueño". E. dijo que la chompa no era suya y no la recibió. S. que formaba parte del grupo se puso a pensar y dijo que se llevaría la chompa y la traería al día siguiente para buscar a su dueño pues suponía que era de una de las tantas personas que se encontraba en el pasillo. Mientras conversaban una persona espectaba todo ésto que fue quien informó al tío "Lobo" al dia siguiente...

En el baño, tras salir de la ducha el tío "Lobo" no encuentra su chompa y armá un escándalo mayúsculo. Llama al chico de seguridad y lo hace responsable del "robo", el miembro de seguridad, totalmente frío, no sabe qué decir. El tío hecho un pichín sale a la oficina de seguridad que estaba próxima a la puerta de salida y grita a voz en cuello que su casillero había sido asaltado. Ya los chicos con la chompa se habían ido hacía buen rato sin presagiar lo que vendría. Lo lógico, como señalan todos, era que permaneciesen afuera mientras aparecía el dueño de la chompa pero no lo hicieron así...

El tío "Lobo", ya informado, estuvo buscando a P. Él le explicó como fueron las cosas pero ya el problema había rebasado los límites y no había vuelta que darle. Al final los tres amigos tuvieron que levantar el dedo acusador uno contra el otro y todos corrieron la misma suerte. Lo lamento tanto por S. que era un chico muy trabajador, amable y siempre que trabajaba con él me proveía de todos los materiales con una diligencia tal que admiraba, es realmente una pena. Lo lamento por E. que, no debió salir de esta manera después de haberle dado tanto a la empresa, era un chico que me enseñó a usar un scanner con una paciencia tal que le estaré siempre agradecido. No sé si tenga yo un aire de desvalido pero cada vez que tenía un problema él inmediatamente me socorría y me sacaba del apuro de una manera educada que transmitía mucha calma, realmente lo siento. Jamás voy a olvidar sus brazos levantados, su nariz fruncida mientras por los altavoces se oían los acordes de "What's up'". Lo lamento también por P. que esta vez sus bromas tuvieron graves consecuencias... Y lo lamento por la "justicia" por ser tan injusta y sorda a las razones...

... Y la mala suerte como la muerte de a tres... Samuel, mi cuñado, padre de Valeria, tuvo un accidente en el trabajo. Él es carpintero, estuvo cortando madera cuando la máquina cortadora "zapateó" y por evitar perder el control de la tabla casi pierde los cuatro dedos de la mano izquierda. Samuel es uno de aquellos trabajadores que si no labora no puede llevar el pan a su casa. No tiene seguro y lo que es seguro, valga la redundancia, es que su economía familiar se vea mermada en las próximas semanas...

Elena, la esposa de mi prima Marco, llamó apenada a casa para decirle a mi madre que organizaba una pollada pro-salud... La menor de sus hijas había tenido un accidente y era necesario hacerle una tomografía pero eso no fue todo pues también le contó que los médicos le habían detectado cáncer de mama y que ella prefería que fuera su hija la primera en ser atendida...

Escribo ésto con los ojos húmedos y veo cómo las "pequeñas desgracias" cambian nuestro ánimo...


lunes, setiembre 04, 2006

"El Loquito"

El "loquito" Erick inauguró hace un par de semanas un restaurant en San Juan de Miraflores a inmediaciones del colegio Naciones Unidas, le prometí ir pero hasta ahora no he podido cumplir y me tiene mañana y tarde con que soy una "falla", hasta se ha comprometido a no cobrarme con tal de que vaya a su nuevo local. El "Loquito" tiene un sentido del humor muy particular y me hace la "vida imposible" cada vez que me ve pasar o coincidimos en algún punto del almacén. Se me queda mirando muy serio, cualquiera podría creer que lo está pero es parte de su juego, hasta que yo rompo en sonrisas o cuando pasa por mi lado me codea y me dice entre dientes "¡Te voy a matar...! ¡Te voy a sacar la mieeeerda!", sobreactuado, pero de muy buena onda.

Al "Loquito" lo conozco desde febrero de este año cuando ingresé a trabajar en un campaña más para éste almacén. Siempre se mostraba dinámico, hábil para manejar un grupo, me dio clases de manejo del scanner con una varilla en la mano por si no entendía... Es un sinvergüenza total y sólo se opaca con un par de jefes-encargados pero con la mayoría se juega hasta altos niveles de confianza. Tiene el cabello ondulado y claro, por lo que le llamo cucaracha, y unos ojos de poseso que van a la par de su hiperactivez. Es imposible verlo sin hacer nada, se mueve por todo el almacén con total soltura y sabe encontrar trabajo donde aparentemente no lo hay.

Desde que inauguró su local anda invitando a medio mundo para que vayan a visitarlo y cuando se enteró de que yo vivo a pocas cuadras pues me agarró de "punto" para sus invitaciones "sui genéris". Tiene un sentido de conservación muy activo pues trata de no cometer errores pero no puede evitarlos después de todo ganándose la reprimenda de nuestro jefe encargado, sólo en esos momentos lo veo temeroso, la mayoría de veces está con el ánimo de un gato techero totalmente a sus anchas.

Esta tarde mientras trabajamos en otra zona uno de los chicos que fue a su local nos contó una anécdota que me pareció muy graciosa. Sentados bajo la atenta mirada de Erick que se esmeraba por dar el mejor servicio a sus amigos de trabajo en su flamante local estallaron las anécdotas cada cual más graciosa que la otra y sobre todo cuando una de ellas involucraba a nuestro jefe encargado. J., nuestro jefe encargado es un tipo que no tiene reparos en empinar el codo con sus empleados a la menor oportunidad y en una de ellas, por el exceso de trago, se quedó profundamente dormido. Entre los sobrevivientes de esa "orgía vikinga" decidieron jugarle una broma pesada. ¿Cortarle el cabello al rape? NOOO... Cortarle el vello de sus genitales. Se proveyeron de una máquina de afeitar y con la habilidad del "barbero de Sevilla" lo dejaron totalmente llano. Varias horas después, cuando estaba haciendo el amor con su mujer y cuando ésta se quejó de que algo le hincaba él se percató de la pérdida inesperada de "cabello". Al día siguiente estuvo preguntando entre sus empleados quién había sido el gracioso... Los chicos en el restaurant se rieron tanto de la desgracia de J. que ya les dolían las mandíbulas de tanto risa desenfrenada...


viernes, setiembre 01, 2006

"¡Vete al carajo!"

El Jueves, el mal humor fue un elemento recurrente durante la mayor parte de aquel día. El descontrol, los exabruptos, las palabras gruesas, los gritos destemplados, los desatinos, las crisis nerviosas, la desesperación, se hicieron presentes para afearnos la jornada laboral, ni mencionar la exigüa paga de fin de mes porque hablar de eso sería otra cantaleta que de seguro terminaría por avinagrarme la vida entera.

Recibimos una gran cantidad de mercadería y revisarla constituyó una tarea titánica. Las horas resultaron muy cortas y el jefe encargado estaba hecho un pichín. Jamás lo había visto tan molesto y en especial con la persona a la que había delegado cierta responsabilidad: Walt. El jefe lo presionaba a él y él me presionaba a mí que cumplía mis funciones específicas pero, como siempre, parecía no comprender. Llegó un momento en que perdí la paciencia y prácticamente le grité recordándole cuál era mi función y a quienes podía recurrir para que lo apoyaran en aquellos menesteres en los que necesitaba ayuda. Bric me dijo que faltaba orden en la zona de trabajo y por eso cometíamos una serie de errores o cuellos de botella que sólo nos quitaban tiempo y tiempo era lo que nos faltaba, también me hizo otra observación y que yo terminé por apoyar cuando me dijo que nuestro jefe encargado había cometido un terrible error a escoger a Walt como el responsable de la zona de trabajo pues no conocía la metodología de trabajo más adecuada para acelerar el trabajo ni tampoco podía ejercer dominio o o don de mando sobre el grupo en vista de su escasa educación. Walt sustituye eficiencia con picardía, que al final no resulta lo mismo. No basta con ser el más extrovertido del grupo para que pueda dominar al grupo sino designa funciones específicas y sobre todo porque no sabe oir, me pide consejos pero al final no los toma en cuenta y persiste en su actitud de buscar el error y condenar con crueldad que en buscar la forma de evitarlos. Ayer quise mandarlo, a Walt, un par de veces al carajo pero hubiese sido una pérdida de tiempo total y me mantuve en mis cabales después de expectorar una tanto la rabia del momento pero en los mejores términos posibles. El jefe encargado no me decía nada a mí porque sabía que está cumpliendo con mis funciones y que el problema se encontraba en el corazón del grupo. En más de una ocasión Walt trató de indisponerme con el encargado gritando a voz en cuello que hiciera algo que ya le había dicho que no iba a hacer porque me encontraba cumpliendo mis funciones definidas, obvio que "la camita" no le surtió efecto.

Se supone que debíamos terminar a la una de la tarde pero terminamos a las tres. Veira, un asustadizo muchacho se traumó cuando muy cerca de él nuestro encargado le llamó la atención a Walt de una manera grosera. El chico se afanaba en revisar su mercadería hecho un manojo de nervios y cuando le pregunté por qué había sacado la mercadería sin envolver ni pegar los rótulos me dijo que Walt le había dicho que lo deje así para que yo los pegara... Le llamé la atención pero me contestó de una manera histérica, lo calmé un poco y al final terminó por sellar las cajas y pegarles el rótulo correspondiente. Los últimos en dejar la zona de trabajo fuimos Walt y yo. Como siempre el sistema de cómputo nos jugó una mala pasada y tuvimos que asignar la mercadería a pedidos en forma manual. Mientras caminábamos, Walt y yo, con destino al comedor trató de actuar como si nada hubiera pasada, por mi parte no soy una persona rencorosa pero no puedo decir lo mismo de otras personas. Me estuvo pidiendo consejos para mejorar el trabajo, pero como siempre no prestaba atención a lo que yo decía y terminaba por responder él mismo a sus propias dudas...

A la salida del trabajo, Bric y yo, nos dirigimos al banco pero antes teníamos que atravesar el enorme terral hasta llegar a nuestro paradero. Mientras conversábamos nos dio alcance y traspasó Veira. Parecía hipnotizado, ido. Tuvimos que gritarle para que volviera en sí. Parecía nervioso y preocupado y de frente nos dijo lo que había oído cuando el encargado le llamó la atención a Walt. Balbuceaba nerviosamente y llegó un instante en que sus ojos se le humedecieron. Estaba llorando. Los tres nos dirgimos a cobrar al banco de la Bolichera, en realidad yo acompañaba a los dos porque había cobrado un día antes, total el banco queda cerca de mi casa y le hacía compañía a mis dos amigos. Veira se quedó a tramitar sus tarjeta de depósito, Bric cobró rápidamente. Dejamos sólo a un nervioso Veira en el banco. Hoy Veira no vino a trabajar espero que no haya tirado la toalla por los malos ratos que vivió, al parecer aún no está curtido contra las hieles de la vida. Espero que estés bien amigo...

Mañana sábado, Dios mediante, me espera una nueva jornada deportiva, espero no perder la costumbre de estar en el lugar preciso en el momento preciso para anotar un gol. Mi seudo-fama de goleador se ha expandido como reguero de polvora. Seguro que todos nos vamos a distender y a sacudir de la mala vibra, espero que las sacudidas, por mi parte, no sean en base a patadas para amenguar mi "sed goleadora" Ja ja ja. Y hablando de sed por allí dicen que el premio al equipo campeón será una caja de cerveza, no sé cómo pero haré una "finta" para no estar presente en las celebraciones pues el licor me sabe a desmadre...